La naturaleza del negocio

Hacer negocios es saber comprar, vender, financiar, gestionar recursos humanos y ganar una retribución. Éste es el oficio del empresario, su profesión, a lo que dedica su tiempo, por lo que gana dinero, cuando lo gana.

Saber el oficio se refiere a algo muy concreto: no es sólo intuición y olfato, es estar encima de las cosas, conocer la tecnología, imaginar detalles, prever cómo reaccionará el cliente, concretar los argumentos de ventas y prever las dificultades. Hay que saber mucho de muchos aspectos, de manera muy específica; se trata, en definitiva, de conocer en profundidad la naturaleza del negocio.

La profesión empresarial exige saber dar el salto entre el saber y el hacer. Para penetrar en la naturaleza del negocio el emprendedor debe precisar cuáles son las operaciones de negocio, conocer dónde se juega el dinero de manera fundamental y qué es lo que incide en que el negocio salga de una manera u otra.

Estas recomendaciones son cosas normalmente sencillas de realizar, casi obvias, pero que a veces se ignoran o se olvidan, y entonces el negocio empieza a dejar de serlo; por mucho esfuerzo o tesón que se ponga en la nueva aventura empresarial, si se encaminan a negocios que realmente no lo son, todo lo invertido en dinero y esfuerzo habrá sido en vano.

En los negocios, las oportunidades cambian porque cambian las condiciones de los consumidores, del sector, del país o del mundo y deja de ser tan esencial la compra o el momento de realizarla.

La diferencia quizá está en el servicio, o es el transporte la operación clave, o aparecen nuevas operaciones que modifican el sentido total del negocio, que lo cierran o que lo amplían. Por ello resulta imprescindible conocer en profundidad las operaciones clave del negocio; saber cómo han cambiado con respecto a hace diez años (cómo se ganaba dinero entonces y cómo se gana ahora) y cómo parece que evolucionarán en los próximos cinco años.